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Es casi seguro que has oído hablar de Sigmund Freud y del psicoanálisis, pero si eres como la mayoría de las personas, no estás realmente seguro de qué es realmente el psicoanálisis.

También podría preguntarse en qué se diferencia el psicoanálisis de otras formas de terapia de conversación, y cómo difieren las teorías detrás del psicoanálisis y otras formas de terapia de conversación.

En esta pieza, daremos una breve pero completa descripción de la teoría y la práctica psicoanalíticas, el impacto del psicoanálisis en otras disciplinas y áreas, y las críticas más comunes del psicoanálisis.

Si estás listo para sumergirte y aprender sobre Freud, sus teorías sobre el comportamiento y la personalidad humana (algunas de las cuales pueden parecer extrañas), y su papel en la creación y popularización de la terapia de conversación, sigue leyendo.

 

¿Qué es el psicoanálisis? Una definición e historia de la teoría psicoanalítica

El psicoanálisis es un tipo de terapia que tiene como objetivo liberar emociones y recuerdos reprimidos o reprimidos para llevar al cliente a la catarsis o curación (McLeod, 2014). En otras palabras, el objetivo del psicoanálisis es llevar a la conciencia lo que existe en el nivel inconsciente o subconsciente.

Este objetivo se logra al hablar con otra persona acerca de las grandes preguntas de la vida, las cosas que importan y sumergirse en las complejidades que se encuentran debajo de la superficie de apariencia simple.

El fundador del psicoanálisis: Sigmund Freud y sus conceptos

El fundador del psicoanálisis: Sigmund Freud y sus conceptos

Es muy probable que haya oído hablar del influyente pero polémico fundador del psicoanálisis: Sigmund Freud.

Freud nació en Austria y pasó la mayor parte de su infancia y vida adulta en Viena (Biografía de Sigmund Freud, 2017). Ingresó en la escuela de medicina y se formó para convertirse en neurólogo, obteniendo un título de médico en 1881.

Poco después de su graduación, estableció una práctica privada y comenzó a tratar a pacientes con trastornos psicológicos. Su atención fue captada por la experiencia intrigante de un colega con un paciente; el colega fue el Dr. Josef Breuer y su paciente fue la famosa “Anna O.”, que sufrió síntomas físicos sin una causa física aparente.

La Dra. Breuer descubrió que sus síntomas disminuyeron cuando la ayudó a recuperar recuerdos de experiencias traumáticas que ella había reprimido u ocultado a su mente consciente.

Este caso provocó el interés de Freud en la mente inconsciente y estimuló el desarrollo de algunas de sus ideas más influyentes.

Modelos de la mente

Quizás la idea más impactante presentada por Freud fue su modelo de la mente humana. Su modelo divide la mente en tres capas, o regiones:

  1. Consciente: Aquí es donde viven nuestros pensamientos, sentimientos y enfoque actuales;
  2. Preconsciente (a veces llamado subconsciente): es el hogar de todo lo que podemos recuperar o recuperar de nuestra memoria;
  3. Inconsciente: en el nivel más profundo de nuestras mentes reside un repositorio de los procesos que impulsan nuestro comportamiento, incluidos los deseos primitivos e instintivos (McLeod, 2013).

 

Más tarde, Freud propuso un modelo más estructurado de la mente, uno que puede coexistir con sus ideas originales sobre la conciencia y la inconsciencia.

Modelo Iceberg de la mente de Freud.

En este modelo, hay tres partes metafóricas en la mente:

  1. Id: el id funciona a un nivel inconsciente y se enfoca únicamente en los impulsos y deseos instintivos. Dos instintos biológicos conforman el id, según Freud: eros, o el instinto de supervivencia que nos impulsa a participar en actividades de mantenimiento de la vida, y thanatos, o el instinto de muerte que impulsa el comportamiento destructivo, agresivo y violento.
  2. Ego: el ego actúa como un conducto y un control de la identificación, trabajando para satisfacer las necesidades de la identidad de una manera socialmente apropiada. Es lo más atado a la realidad y comienza a desarrollarse en la infancia;
  3. Superego: El superyó es la parte de la mente en la que residen la moralidad y los principios superiores, alentándonos a actuar de manera social y moralmente aceptable (McLeod, 2013).

 

La imagen de arriba ofrece un contexto de este modelo de “iceberg” en el que gran parte de nuestra mente existe en el reino de los impulsos e impulsos inconscientes.

Si alguna vez has leído el libro “El señor de las moscas” de William Golding, entonces has disfrutado de la alegoría de la mente de Freud como personificada por Jack como el Id, Piggy como el ego y Ralph como el superyó.

 

Mecanismos de defensa

Freud creía que estas tres partes de la mente están en constante conflicto porque cada parte tiene un objetivo principal diferente. A veces, cuando el conflicto es demasiado para que lo maneje una persona, su ego puede participar en uno o varios mecanismos de defensa para proteger al individuo.

Estos mecanismos de defensa incluyen:

  • Represión: el ego empuja pensamientos perturbadores o amenazadores fuera de la conciencia de uno;
  • Negación: el ego bloquea las experiencias perturbadoras o abrumadoras de la conciencia, haciendo que el individuo se niegue a reconocer o creer lo que está sucediendo;
  • Proyección: el ego intenta resolver el malestar atribuyendo los pensamientos, sentimientos y motivos inaceptables del individuo a otra persona;
  • Desplazamiento: el individuo satisface un impulso al actuar sobre un objeto o persona sustituto de una manera socialmente inaceptable (por ejemplo, liberar la frustración dirigida a su jefe por parte de su cónyuge);
  • Regresión: como mecanismo de defensa, el individuo retrocede en el desarrollo para enfrentar el estrés (por ejemplo, un adulto abrumado que actúa como un niño);
  • Sublimación: similar al desplazamiento, este mecanismo de defensa implica la satisfacción de un impulso al actuar sobre un sustituto pero de una manera socialmente aceptable (por ejemplo, canalizar energía hacia el trabajo o un pasatiempo constructivo) (McLeod, 2013).

 

Las 5 etapas psicosexuales del desarrollo.

Finalmente, uno de los conceptos más duraderos asociados con Freud son sus etapas psicosexuales. Freud propuso que los niños se desarrollen en cinco etapas distintas, cada una enfocada en una fuente diferente de placer:

  1. Primera etapa: oral: el niño busca el placer de la boca (p. Ej., Succión);
  2. Segunda etapa: anal: el niño busca placer en el ano (p. Ej., Retener y expulsar heces);
  3. Tercera etapa: Fálica: el niño busca el placer del pene o el clítoris (p. Ej., La masturbación);
  4. Cuarta etapa: latente: el niño tiene poca o ninguna motivación sexual;
  5. Quinta etapa: genital: el niño busca el placer del pene o la vagina (p. Ej., Relaciones sexuales; McLeod, 2013).

 

Freud planteó la hipótesis de que un individuo debe completar con éxito cada etapa para convertirse en un adulto psicológicamente sano con un ego y un superyó completamente formados. De lo contrario, las personas pueden quedar atrapadas o “fijadas” en una etapa particular, causando problemas emocionales y de comportamiento en la edad adulta (McLeod, 2013).

La interpretación de los sueños

Otro concepto bien conocido de Freud fue su creencia en el significado de los sueños. Creía que el análisis de los sueños de uno puede dar una visión valiosa de la mente inconsciente.

En 1900, Freud publicó el libro La interpretación de los sueños  en el que exponía su hipótesis de que el propósito principal de los sueños era proporcionar a los individuos el cumplimiento de sus deseos, permitiéndoles resolver algunos de sus problemas reprimidos en una situación libre de conciencia y limitaciones. de la realidad (Biografía de Sigmund Freud, nd).

En este libro, también distinguió entre el contenido manifiesto (el sueño real) y el contenido latente (el significado verdadero u oculto detrás del sueño).

El propósito de los sueños es traducir los deseos prohibidos y los deseos tabú en una forma no amenazante a través de la condensación (la unión de dos o más ideas), el desplazamiento (transformación de la persona u objeto que nos interesa en algo o en otra persona), y elaboración secundaria (el proceso inconsciente de convertir las imágenes o eventos de cumplimiento de deseos en una narrativa lógica) (McLeod, 2013).

Las ideas de Freud sobre los sueños cambiaron el juego. Antes de Freud, los sueños se consideraban insignificantes e insensibles divagaciones de la mente en reposo. Su libro provocó un nuevo nivel de interés en los sueños, un interés que continúa hasta nuestros días.

Psicología Jungiana: Carl Jung

Psicología Jungiana: Carl Jung

El trabajo de Freud fue continuado, aunque en forma alterada, por su estudiante Carl Jung, cuya particular marca de psicología se conoce como psicología analítica. El trabajo de Jung formó la base de la mayoría de las teorías y conceptos psicológicos modernos.

Jung y Freud compartieron un interés en el inconsciente y trabajaron juntos en sus primeros días, pero algunos desacuerdos clave terminaron con su asociación y permitieron que Jung dedicara por completo su atención a su nueva teoría psicoanalítica.

Las tres diferencias principales entre la psicología freudiana y la psicología junguiana (o analítica) están relacionadas con:

  1. Naturaleza y propósito de la libido: Jung vio la libido como una fuente general de energía psíquica que motivó una amplia gama de comportamientos humanos, desde el sexo hasta la espiritualidad y la creatividad, mientras que Freud la vio como energía psíquica que impulsa solo la gratificación sexual;
  2. Naturaleza del inconsciente: mientras Freud veía el inconsciente como un almacén para los deseos reprimidos socialmente inaceptables de un individuo, Jung creía que era más un almacén para los recuerdos reprimidos del individuo y lo que él llamaba el inconsciente colectivo o transpersonal (un nivel de inconsciente compartido con otros humanos que se compone de recuerdos latentes de nuestros antepasados);
  3. Causas del comportamiento: Freud vio nuestro comportamiento como causado únicamente por experiencias pasadas, especialmente las de la infancia, mientras que Jung creía que nuestras aspiraciones futuras también tienen un impacto significativo en nuestro comportamiento (McLeod, 2014).

 

Psicoanálisis lacaniano: Jacques Lacan

Psicoanálisis lacaniano: Jacques Lacan

Entre mediados y finales de la década de 1900, el psicoanalista francés Jacques Lacan pidió un regreso a la obra de Freud, pero con un enfoque renovado en el inconsciente y una mayor atención al lenguaje.

Lacan se inspiró mucho en su conocimiento de la lingüística y creía que el lenguaje era una pieza del rompecabezas del desarrollo mucho más importante de lo que Freud suponía.

Hay tres conceptos clave del psicoanálisis lacaniano que lo distinguen de la terapia de conversación original de Freud:

  1. El Real;
  2. Orden Simbólico;
  3. Espejo de escenario.

 

El Real

Mientras Freud veía lo simbólico como un indicador de la mente inconsciente de una persona, particularmente en los sueños, Lacan teorizó que “lo real” es en realidad el nivel más fundamental de la mente humana. Según Lacan, existimos en “lo real” y  experimentamos ansiedad porque no podemos controlarlo.

A diferencia de lo simbólico, al que Freud propuso que se podía acceder a través del psicoanálisis, no se puede acceder a lo real. Una vez que aprendemos y entendemos el lenguaje, nos separamos completamente de lo real. Lo describe como el estado de naturaleza, en el que no existe más que una necesidad de comida, sexo, seguridad, etc. (The Real, 2002).

Orden simbólico

El orden simbólico de Lacan es uno de los tres órdenes en que se pueden colocar los conceptos, ideas, pensamientos y sentimientos. Nuestros deseos y emociones viven en el orden simbólico, y aquí es donde se interpretan, si es posible. Conceptos como la muerte y la ausencia pueden integrarse en el orden simbólico porque tenemos al menos algún sentido de comprensión de ellos, pero pueden no interpretarse completamente.

Una vez que aprendemos un idioma, pasamos de lo real a lo simbólico y no podemos volver a lo real. Lo real y lo simbólico son dos de los tres órdenes que viven en tensión entre sí, el tercero es el orden imaginario (Orden simbólico, 2002).

Escenario espejo

Lacan propuso que existe una etapa importante de desarrollo que Freud no conoce como la “etapa de espejo”. Esta etapa con nombre apropiado se inicia cuando los bebés miran en un espejo su propia imagen. La mayoría de los bebés se fascinan con la imagen que ven en el espejo e incluso pueden intentar interactuar con ella. Pero eventualmente, se dan cuenta de que la imagen que están viendo es de ellos mismos.

Una vez que se dan cuenta de este hecho clave, incorporan lo que ven en su sentido de “yo” o sentido de sí mismo. En esta etapa joven, la imagen que ven puede no corresponder a su comprensión interna de su yo físico, en cuyo caso la imagen se convierte en un ideal por el que luchan a medida que se desarrollan (Hewitson, 2010).

El Enfoque: Perspectiva Psicoanalítica

En el enfoque psicoanalítico, el enfoque está en la mente inconsciente más que en la mente consciente. Se basa en la idea fundamental de que su comportamiento está determinado por las experiencias de su pasado que están alojadas en su mente inconsciente. Si bien el enfoque en el sexo ha disminuido a lo largo de las décadas desde que se fundó el psicoanálisis, la psicología y la terapia de conversación aún ponen un gran énfasis en las experiencias de la primera infancia (Perspectiva psicoanalítica, nd).

Métodos y Técnicas

Un psicoanalista puede usar muchas técnicas diferentes, pero hay cuatro componentes básicos que comprenden el psicoanálisis moderno:

  1. Interpretación;
  2. Análisis de transferencia;
  3. Neutralidad técnica;
  4. Análisis de contratransferencia.

 

Interpretación

La interpretación es la comunicación verbal entre analistas y clientes, en la cual analizan sus hipótesis sobre los conflictos inconscientes de sus clientes.

En general, los analistas ayudarán a los clientes a ver los mecanismos de defensa que están usando y el contexto de los mecanismos de defensa, o la relación impulsiva contra la cual se desarrolló el mecanismo, y finalmente la motivación del cliente para este mecanismo (Kernberg, 2016).

Hay tres clasificaciones de interpretación:

  1. Aclaración, en la cual el analista intenta aclarar lo que está sucediendo en la conciencia del paciente;
  2. La confrontación, que trae aspectos no verbales del comportamiento del cliente a su conciencia;
  3. Interpretación propiamente dicha, que se refiere a la hipótesis propuesta por el analista del significado inconsciente que relaciona todos los aspectos de la comunicación del cliente entre sí (Kernberg, 2016).

 

Análisis de transferencia

Transferencia es el término para la repetición inconsciente en el “aquí y ahora” de los conflictos del pasado del cliente. El análisis de transferencia se refiere al “análisis sistemático de las implicaciones de transferencia de las manifestaciones verbales y no verbales totales del paciente en las horas, así como a los esfuerzos comunicativos directos e implícitos del paciente para influir en el analista en cierta dirección” (Kernberg, 2016).

Este análisis de la transferencia del paciente es un componente esencial del psicoanálisis y es el principal motor del cambio en el tratamiento.

En el análisis de transferencia, el analista toma nota de todas las comunicaciones , tanto verbales como no verbales, el cliente se involucra y elabora una teoría sobre lo que llevó a los mecanismos defensivos que él o ella despliega. Esa teoría constituye la base de cualquier intento de cambiar el comportamiento o el carácter del cliente.

Neutralidad técnica

Otra pieza vital del psicoanálisis es lo que se conoce como neutralidad técnica, o el compromiso del analista de permanecer neutral y evitar tomar partido en los conflictos internos del cliente; el analista se esfuerza por permanecer a una distancia igual de la identificación del cliente, el ego y el superyó, y de la realidad externa del cliente.

Además, la neutralidad técnica exige que el analista se abstenga de imponer sus sistemas de valores al cliente (Kernberg, 2016).

La neutralidad técnica a veces se considera indiferencia o desinterés en el cliente, pero ese no es el objetivo; más bien, los analistas pretenden servir como un espejo para sus clientes, reflejando las propias características, suposiciones y comportamientos de los clientes para ayudarlos a comprender mejor a sí mismos.

Análisis de contratransferencia

Este último componente clave del psicoanálisis es el análisis de la contratransferencia, las reacciones del analista ante los clientes y el material que presentan en las sesiones. Según Kernberg:

“La visión contemporánea de la contratransferencia es la de una formación compleja determinada por la reacción del analista a la transferencia del paciente, a la realidad de la vida del paciente, a la realidad de la vida del analista, ya las disposiciones de transferencia específicas activadas en el analista como reacción a El paciente y su material ”(2016) .

El análisis de contratransferencia puede entenderse generalmente como los intentos del analista de analizar sus propias reacciones ante el cliente, cualquiera sea la forma que tomen.

Para participar en el tratamiento psicoanalítico, el analista debe ver al cliente de manera objetiva y comprender la transferencia que ocurre en el cliente y en su propia experiencia.

Transferencia y otras formas de resistencia en el psicoanálisis

Hablando de transferencia, es una de las muchas formas de resistencia consideradas en el psicoanálisis. En la teoría psicoanalítica, la resistencia tiene un significado específico: el bloqueo de los recuerdos de la conciencia por parte del cliente (Fournier, 2018). La resistencia es la falta general de voluntad del cliente para cambiar su comportamiento y participar en el crecimiento a través de la terapia . Esta resistencia puede desarrollarse por miles de razones, algunas conscientes y otras inconscientes, e incluso puede estar presente en aquellos que desean cambiar.

La transferencia ocurre cuando los clientes redirigen sus emociones y sentimientos de una persona a otra, a menudo inconscientemente, y representan una resistencia u obstáculo entre los clientes y sus estados deseados (curación).

Con frecuencia ocurre en el tratamiento en forma de transferencia al terapeuta, en el cual el cliente aplica sus sentimientos y expectativas hacia otra persona hacia el terapeuta.

Hay muchos tipos diferentes de transferencia, pero los más comunes incluyen:

  • Transferencia paterna: en este tipo, el cliente ve a otra persona como un padre o una figura paterna idealizada (por ejemplo, sabia, autoritaria, poderosa);
  • Transferencia materna: el cliente ve a otra persona como una madre o una figura materna idealizada (por ejemplo, reconfortante, amorosa, educadora);
  • Transferencia entre hermanos: este tipo puede ocurrir cuando las relaciones de los padres se rompen o faltan; en lugar de tratar a otra persona como padre (en una relación de tipo líder / seguidor), el cliente transfiere una relación más basada en pares a la otra persona;
  • Transferencia no familiar: este es un tipo más general de transferencia en la que el cliente trata a los demás como versiones idealizadas de lo que el cliente espera que sean, en lugar de lo que realmente son; este tipo de transferencia puede llevar al cliente a formar estereotipos (Good Therapy, 2015).

 

La transferencia no es necesariamente dañina, pero puede ser una forma de resistencia del cliente al tratamiento. Si el cliente está proyectando expectativas inapropiadas o poco realistas sobre el terapeuta, es posible que no esté completamente abierto al cambio que puede provocar el tratamiento.

La resistencia al tratamiento también se puede entender de una manera más general, no psicoanalítica. Después de todo, la resistencia al tratamiento no es una ocurrencia infrecuente.

Los ejemplos de las formas en que un cliente puede resistir el cambio en el tratamiento incluyen:

  • Silencio o discusión mínima con el terapeuta;
  • Wordiness o verbosidad;
  • Preocupación por los síntomas;
  • Charla irrelevante;
  • Preocupación por el pasado o el futuro;
  • Enfocarse en el terapeuta o hacerle preguntas personales al terapeuta;
  • Descontando o adivinando al terapeuta;
  • Seducción;
  • Falsas promesas u olvidarse de hacer lo acordado.
  • No cumplir con las citas;
  • No pagar las citas (Lavoie, nd).

 

En el sofá: por qué te acuestas durante el tratamiento

En el sofá: por qué te acuestas durante el psicoanálisis del tratamiento

Aunque con frecuencia se ha utilizado en sátiras y dibujos animados para burlarse del psicoanálisis, existen algunas buenas razones por las que el diván es un aspecto importante de la experiencia de tratamiento psicoanalítico.

El Dr. Harvey Schwartz explica que hacer que el cliente se acueste en el sofá en lugar de sentarse cara a cara con el analista libera a ambos participantes de las limitaciones sociales establecidas al mirarse el uno al otro:

“Ambos tienen la oportunidad de dejar que sus mentes corran libres entre sí. La comunicación inconsciente que se puede obtener fomenta una intimidad más profunda y un autodescubrimiento más profundo ”(2017).

Además, Schwartz señala estos puntos importantes con respecto al sofá:

  1. Se usa cuando el cliente está listo y no hay presión para usarlo;
  2. No hay una manera “correcta” de usar el sofá: la experiencia de cada cliente es única;
  3. El sofá puede facilitar mayores niveles de honestidad que ayudan en el proceso de tratamiento;
  4. Puede facilitar la autoaceptación y reducir las inhibiciones;
  5. El sofá puede considerarse un lugar de libertad, en el que puedes explorar los aspectos más profundos de tus dolores y tus pasiones (2017).

 

Si bien el sofá no es necesario para los pacientes en psicoanálisis, se recomienda y alienta para obtener resultados óptimos.

Prueba de psicoanálisis: la prueba de personalidad freudiana

Si está interesado en realizar una prueba rápida y fácil para determinar si está atascado o fijado en una etapa de desarrollo, puede encontrar una aquí . Presenta 21 elementos que pueden o no describir su personalidad, y usted decide qué tan bien lo describe a usted, generalmente en una escala de muy inexacta a muy precisa.

Aunque tendrá que visitar a un psicoanalista si desea un diagnóstico más válido y confiable, esta prueba puede darle una idea de dónde se encuentra su personalidad. Sin embargo, tenga en cuenta que necesitará obtener una cuenta con Psychologist World para obtener sus resultados.

Para obtener una prueba con acceso gratuito a sus resultados, consulte esta Prueba de estilo de personalidad freudiana de los Laboratorios de investigación de diferencias individuales. Esta prueba está compuesta por 48 elementos calificados en una escala de 5 puntos desde No a acuerdo o Acepto. Sus resultados se encuentran en forma de puntajes que van del 0% al 100% en ocho estilos de personalidad:

  1. Oral-receptivo;
  2. Oral-agresivo;
  3. Anal-Expulsivo;
  4. Anal-retentivo;
  5. Fálico-agresivo;
  6. Compensación fálica;
  7. Clásico histérico;
  8. Histérico retentivo.

 

Puedes encontrar esta prueba aquí .

Psicodinámica vs. Teoría psicoanalítica.

Con todas las teorías y disciplinas con el prefijo “psico”, es fácil confundirlas.

La teoría psicodinámica y la teoría psicoanalítica tienen bastante en común; de hecho, la teoría psicoanalítica es una subteoría de la teoría psicodinámica. “Psicodinámica” se refiere a todas las teorías psicológicas del funcionamiento y la personalidad humanas y se remonta a la formulación original del psicoanálisis de Freud.

En contraste, la teoría psicoanalítica se refiere exclusivamente a la teoría psicoanalítica de Freud.

Dada la relación entre las dos teorías, hay varias ideas centrales y suposiciones que tienen en común, que incluyen:

  • La importancia de las unidades internas;
  • El impacto del inconsciente en la personalidad y el comportamiento humanos;
  • Los pensamientos, sentimientos y comportamientos humanos están enraizados en nuestras experiencias más tempranas;
  • Todo comportamiento está determinado por factores internos (es decir, nunca es aleatorio y el individuo no puede controlarlo por completo) (McLeod, 2017).

Psicoanálisis vs psicoterapia

Entonces, dada la diferencia entre las dos teorías “psico” anteriores, ¿cuál es la diferencia entre el psicoanálisis y la psicoterapia?

Las principales distinciones entre el psicoanálisis y la psicoterapia se encuentran tanto en los objetivos del tratamiento como en los métodos utilizados para lograrlos.

La psicoterapia es un tipo de “terapia de conversación” que se ofrece como tratamiento para una amplia gama de enfermedades y trastornos mentales. El objetivo es resolver un problema y / o abordar los síntomas que afectan la calidad de vida del cliente, y hay muchas maneras de trabajar para alcanzar este objetivo.

Esos métodos varían según el tipo de psicoterapia en cuestión. Algunos de los tipos más comunes incluyen:

  • Terapia cognitiva;
  • Terapia de comportamiento;
  • Terapia cognitivo conductual ;
  • Terapia marital o familiar ;
  • Desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular (EMDR);
  • Terapia narrativa ;
  • Terapia centrada en la emoción ;
  • Breve terapia centrada en la solución (Lee, 2010).

 

El psicoanálisis también se incluye en esta lista de tipos comunes de psicoterapia, pero tiene un objetivo más específico: ayudar al cliente (o paciente) a superar los deseos y las influencias negativas de su mente inconsciente.

Las técnicas utilizadas en el psicoanálisis difieren de la mayoría de los otros tipos de psicoterapia, como lo demuestra la imagen estereotipada del psicoanálisis del paciente reclinado en un sofá que se encuentra alejado del terapeuta (o analista) mientras habla sobre su pasado.

La psicoterapia se puede realizar con una variedad de combinaciones de duración y duración, desde una vez al mes hasta varias veces a la semana. Por otro lado, el psicoanálisis casi siempre se aplica de manera intensiva, ya menudo requiere de tres a cinco sesiones por semana durante varios años (Lee, 2010).

Un psicoanalista versus un psicoterapeuta: ¿Hay alguna diferencia?

Un psicoanalista versus un psicólogo: ¿Hay alguna diferencia?

En caso de que las descripciones anteriores no lo aclararan, ciertamente hay una diferencia entre un psicoanalista y un psicoterapeuta.

Un psicoanalista tiene un conjunto particular de habilidades adquiridas en la formación específica de psicoanálisis. Si bien los psicoterapeutas pueden practicar múltiples tipos de terapia (aunque a menudo se especializan en cierto tipo de terapia o en el tratamiento de un problema de salud mental en particular), los psicoanalistas generalmente se adhieren a practicar solo el psicoanálisis.

Sin embargo, las dos profesiones se enfocan en ayudar a las personas a través de la terapia de conversación, y ambas usan sus habilidades para ayudar a sus clientes a obtener una visión de sí mismos, abordar sus problemas mentales y emocionales y sanar.

De hecho, a menudo se considera que un psicoanalista es un tipo de psicoterapeuta, solo uno que se especializa en psicoanálisis. Teniendo esto en cuenta, todo psicoanalista es también un psicoterapeuta, pero no todos los psicoterapeutas son psicoanalistas.

Libros populares sobre psicoanálisis

El psicoanálisis ha existido por más de 100 años y ha generado un gran debate, gran parte de él calentado. Como era de esperar, dado el tiempo que se ha practicado, hay muchos, muchos libros disponibles sobre el tema.

Algunos de los libros más populares y mejor revisados ​​sobre psicoanálisis se enumeran aquí:

  • Psicoanálisis: Una muy breve introducción por Daniel Pick ( Amazon );
  • Psicoanálisis: la profesión imposible por Janet Malcom ( Amazon );
  • Perspectivas psicoanalíticas sobre la psicología del desarrollo por Joseph M. Masling y Robert F. Bornstein ( enlace );
  • Psicoanálisis práctico para terapeutas y pacientes por Owen Renik ( Amazon );
  • Psicoanálisis y terapias psicoanalíticas (Teorías de la psicoterapia) por Jeremy D. Safran ( Amazonas );
  • El libro de instrucciones para estudiantes de psicoanálisis y psicoterapia por Sheldon Bach ( Amazon ).

Psicoanálisis en el arte y la literatura.

Debido a la permanencia del psicoanálisis como una teoría influyente y una forma de terapia, tuvo una presencia considerable en el arte , la literatura y las películas. Si los libros de autoayuda tienden a no emocionarlo, puede encontrar algunos trabajos interesantes sobre el psicoanálisis en otros lugares.

Para una mirada fascinante de cómo el psicoanálisis ha influido en el arte, consulte el libro Arte y psicoanálisis de Laurie Schneider Adams  . Para una visión más breve de la interacción entre los dos, puede encontrar una descripción general buena y concisa a través de la lección en línea de Ivy Roberts   titulada “El impacto del psicoanálisis en el arte “.

El psicoanálisis también ha dejado su huella en la literatura, inspirando obras de ficción que incorporan aspectos del psicoanálisis y / o la teoría psicoanalítica y al servir de base para la crítica literaria psicoanalítica, en la que la literatura es criticada desde la perspectiva de la teoría psicoanalítica.

Para obtener una breve descripción de los efectos del psicoanálisis en la literatura, consulte el artículo de Susan van Zyl “Psicoanálisis y literatura: una introducción” haciendo clic aquí .

En las películas: 15 películas influenciadas por el psicoanálisis

El impacto del psicoanálisis en las películas es quizás incluso más importante que su impacto en el arte y la literatura. La siguiente lista es solo una muestra de las muchas películas inspiradas y / o influenciadas por el psicoanálisis:

  • Hermanas (1973) dirigida por Brian de Palma;
  • Un Chien Andalou (1928) dirigido por Luis Buñuel;
  • Un método peligroso (2011) dirigido por David Cronenberg;
  • The Enigma of Kaspar Hauser (1974) dirigida por Werner Herzog;
  • The Piano Teacher (2001) dirigida por Michael Haneke;
  • Dogtooth (2009) dirigida por Yorgos Lanthimos;
  • Blue Velvet (1986) dirigida por David Lynch;
  • Black Swan (2010) dirigida por Darren Aronofsky;
  • Shame  (2011) dirigida por Steve McQueen;
  • A Clockwork Orange (1971) dirigida por Stanley Kubrick;
  • Psycho (1960) dirigida por Alfred Hitchcock;
  • Fight Club (1999) dirigido por David Fincher;
  • Antichrist (2009) dirigida por Lars van Trier;
  • My Winnipeg (2007) dirigida por Guy Madden;
  • Otra mujer (1988) dirigida por Woody Allen.