Las 3 causas más comunes de inseguridad y cómo vencerlas.

15 herramientas que te ayudarán a recuperarte cuando te sientas mal contigo [email protected]

PUNTOS CLAVE

  • La inseguridad se puede basar en fracasos recientes: las investigaciones muestran que hasta el 40% del “cociente de felicidad” de una persona se basa en hechos recientes de la vida.
  • La ansiedad social por ser acosado o tener padres críticos puede conducir a la inseguridad.
  • El perfeccionismo no solo puede causar inseguridad, sino también depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y fatiga crónica.

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¿Te sientes [email protected] de dudas y falta de confianza? A pesar de tus logros, ¿te sientes como un fraude destinado a ser descubierto? ¿Sientes que no mereces un amor duradero y que los partners inevitablemente te dejarán? ¿Te quedas en casa, tienes miedo de aventurarte y conocer gente nueva porque sientes que no tienes suficiente para ofrecer? ¿Te sientes con sobrepeso, aburrido, estúpido, culpable o feo?

La mayoría de nosotros nos sentimos inseguros a veces, pero algunos nos sentimos inseguros la mayor parte del tiempo. El tipo de infancia que tuvimos, los traumas pasados, las experiencias recientes de fracaso o rechazo, la soledad, la ansiedad social, las creencias negativas sobre tí [email protected], el perfeccionismo o tener un padre o una pareja críticos pueden contribuir a la inseguridad.

A continuación se presentan las tres formas más comunes de inseguridad y cómo empezar a afrontarlas:

Tipo 1: Inseguridad basada en fracasos o rechazos recientes

Los acontecimientos recientes en nuestras vidas pueden afectar en gran medida tanto nuestro estado de ánimo como la forma en que nos sentimos acerca de nosotros mismos. La investigación sobre la felicidad sugiere que hasta el 40% de nuestro “cociente de felicidad” se basa en hechos recientes de la vida. El mayor contribuyente negativo a la felicidad es la terminación de una relación, seguida de la muerte de un cónyuge, la pérdida del trabajo y los eventos de salud negativos. Dado que la infelicidad también influye en tu autoestima, el fracaso y el rechazo pueden causar un doble golpe a tu confianza. En su libro Emotional First Aid: Healing Rejection, Guilt, Failure, and Other Everyday Hurts, Guy Winch, afirma que el rechazo inevitablemente nos lleva a vernos a nosotros mismos y a otras personas de manera más negativa, al menos por un tiempo. Y aquellos de nosotros que, para empezar, tenemos una autoestima más baja somos más reactivos al fracaso. Es como si una experiencia como perder tu trabajo se apoderara de viejas creencias negativas sobre tu autoestima y las activara. Puede ser útil comprender que el fracaso es una experiencia casi omnipresente: antes de convertirse en presidente, Abraham Lincoln perdió su trabajo, fue derrotado para la nominación al Congreso y falló al menos dos veces en las licitaciones del Senado. La perseverancia a pesar de los contratiempos puede conducir a eventuales éxitos, lo que aumenta la autoestima.

A continuación, se muestran algunas herramientas que puedes utilizar para superar la inseguridad basada en fallos o rechazos:

  1. Date tiempo para recuperarte y adaptarte a la nueva normalidad.
  2. Sal e interactúa con la vida, siguiendo tus intereses y curiosidad.
  3. Comunícate con amigos y familiares en busca de distracción y consuelo.
  4. Obtén comentarios de personas en las que confías
  5. Persevera y sigue avanzando hacia tus metas.
  6. Tienes que estar [email protected] a probar una estrategia diferente si es necesario.

Tipo 2: falta de confianza debido a la ansiedad social

Muchos de nosotros experimentamos una falta de confianza en situaciones sociales como fiestas, reuniones familiares, entrevistas y citas. El miedo a ser evaluado por otros, y descubrir que no la tienes, puede llevarte a sentirse ansioso y cohibido. Como resultado, puedes evitar situaciones sociales, experimentar ansiedad cuando anticipas eventos sociales o sentirte cohibido e incómodo durante ellos. La experiencia pasada puede alimentar tu sentido de no pertenencia, no sentirte importante o interesante, o simplemente no ser lo suficientemente [email protected] Si creciste con padres críticos o con padres que te presionaron para ser popular y exitoso, es posible que también estés demasiado sensibilizado con la forma en que los demás te perciben. Este tipo de inseguridad generalmente se basa en creencias distorsionadas sobre tu autoestima y sobre la medida en que otras personas te están evaluando. La mayoría de las veces, las personas se centran más en cómo se expresan que en juzgar a los demás. Aquellos que juzgan y excluyen a menudo están encubriendo sus propias inseguridades y, por lo tanto, sus opiniones pueden ser menos que precisas; pueden valorar los atributos superficiales en lugar del carácter y la integridad.

A continuación se muestran algunas herramientas para combatir la inseguridad en situaciones sociales:

  1. Habla con tu crítico interior. Recuerda todas las razones por las que puedes ser interesante y divertido o ser un buen amigo o socio.
  2. Prepárate con anticipación. Piensa en algunas cosas de las que puedes hablar: eventos actuales, películas que has visto, pasatiempos, tu trabajo o tu familia.
  3. Evitar la situación social solo empeora las cosas. Así que ve a una fiesta o a una cita aunque estés nervioso. Tu ansiedad debería disminuir una vez que te comprometas con los demás, si no la primera o la segunda vez, una vez que te acostumbres a aparecer.
  4. Fíjate una meta limitada y realista. Esto podría ser cualquier cosa, desde hablar con dos personas nuevas o averiguar más sobre el trabajo y los pasatiempos de una persona.
    Concéntrate deliberadamente en los demás para combatir el autoenfoque intenso. Ponte tu sombrero de observador y observa lo que otras personas parecen estar sintiendo y haciendo. ¿Notas algunas similitudes o habilidades que puedas aprender de ellos?

Tipo 3: Inseguridad impulsada por el perfeccionismo

Algunos de nosotros tenemos estándares muy altos para todo lo que hacemos. Es posible que desees obtener las calificaciones más altas, el mejor trabajo, la figura perfecta, el apartamento o la casa más bellamente decorada, niños pulcros y educados, o la pareja ideal. Desafortunadamente, la vida no siempre resulta exactamente como queremos, incluso si trabajamos más duro. Hay una parte del resultado que, al menos hasta cierto punto, está fuera de nuestro control. Los jefes pueden ser críticos, los trabajos pueden ser escasos, las parejas pueden resistirse al compromiso o puede tener genes que te dificultan ser flaco.

Si estás constantemente [email protected] y te culpas a tí [email protected] por no ser [email protected], comenzarás a sentirse [email protected] Si bien esforzarse al máximo y trabajar duro puede brindarte una ventaja, otros aspectos del perfeccionismo no son saludables. Golpearse a sí mismo y preocuparse constantemente por no ser lo suficientemente bueno puede provocar depresión y ansiedad, trastornos de la alimentación o fatiga crónica.

A continuación se muestran algunas formas de combatir el perfeccionismo:

  1. Trata de evaluarte a tí [email protected] basándote en cuánto esfuerzo pones, que es controlable, más que en el resultado, que depende de factores externos.
  2. Piensa en la diferencia que realmente haría si tu trabajo fuera un 10 por ciento mejor. ¿Valdría la pena el tiempo y la energía gastados en revisar y volver a revisar o responder cada correo electrónico?
  3. El perfeccionismo a menudo se basa en el pensamiento de todo o nada, así que trata de encontrar las áreas grises. ¿Existe una forma más compasiva o comprensiva de ver una situación? ¿Estás tomando en cuenta las circunstancias cuando te evalúas a tí [email protected]? ¿Hay algo que hayas aprendido o logrado incluso si el resultado final no fue perfecto?
  4. Los perfeccionistas a menudo tienen una autoestima condicional: se gustan a sí mismos cuando están en la cima y no se gustan cuando las cosas no salen como ellos quieren. ¿Puedes aprender a quererte a ti mismo incluso cuando no te va bien? Concéntrate en cualidades internas como tu carácter, sinceridad o buenos valores, en lugar de solo en las calificaciones que obtienes, cuánto te pagan o a cuántas personas le agradas.